Amazónicas: la guerra por la vida (III)

Pablo Morales Males Científico.

Denunció el robo de ADN waorani

 

“Se hicieron experimentos con seres humanos en la Amazonia”

“Los estudios demostraron la presencia de anticuerpos para sarampión y polio virus tipo 3”

 

El doctor Pablo Morales Males fue, junto a de Neida Andi Arimuya (indígena Siona-Secoya-Kichwa amazónica), director del Proyecto de Derechos Genoculturales y Saberes Ancestrales de la Universidad Central del Ecuador y su Centro de Transferencia y Desarrollo de Tecnologías (CTT), así como miembro de la Red de Soberanía Genocultural, conformada por científicos de Argentina, Venezuela, Inglaterra, Chile y Ecuador. Actualmente dirige el proyecto Evolución de la Salud y Enfermedad en Ecuador-FCS-001-2018. En 2010, junto con la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE), interpuso la denuncia ante la Defensoría de Pueblo ecuatoriana que hizo saltar a la esfera pública el robo del ADN waorani, el Caso Waorani.

¿Tiene noticia de cuáles fueron las primeras misiones médicas que llegaron a la Amazonia ecuatoriana con el objetivo de realizar estudios y obtener materiales genéticos de las comunidades waoranis? ¿Cómo se realizaron y por quién?

La intervención en la Nacionalidad Waorani comienza en 1952, con el Convenio entre el Estado Ecuatoriano y el Instituto Lingüístico de Verano-ILV o SLI en inglés, específicamente en los pueblos waorani de Tiweno y Gabaro y en un pueblo fuera del área del Protectorado. Se entiende que fueron lugares que se mantuvieron aislados de la intervención del Protectorado, según Kaplan, y otros (1980). El mismo autor cita que desde el año 1968, Lois Pederson, que aparece inscrito como parte del Servicio de Investigación, del Centro Médico de Administración de Veteranos, el ILV y el Centro de Control de Enfermedades-CDC (siglas en Inglés), entre otros (Kaplan, 1980), fue quien visitó a los waorani y proporcionó los datos de administración de vacunaciones realizadas desde este año. Se realizaron en el año 1976, usando test serológicos para determinar la presencia de anticuerpos, datos de prueba de piel y exámenes de heces para parásitos. Los estudios serológicos demostraron la presencia de anticuerpos para sarampión y polio virus tipo 3. (Kaplan, 1980).

 

La entrada de dichas misiones siempre ha contado con colaboración de diversos actores con intereses en el territorio. ¿Cuál ha sido el papel de iglesias como la evangélica y su Instituto Ligústico de Verano (ILV) presente desde 1958 en el área wao o empresas petroleras como la Shell o la Maxus?

La instrucción evangélica fue la de traer la paz a esta tribu salvaje, como la concebían. Nosotros, con la llegada de los misioneros, hicimos la paz, decía un waorani. Esta paz permitió acceder a su territorio desde la época de la Shell hasta la actualidad, pasando por la presencia de la Maxus. La Maxus entra a operar en el campo petrolero en octubre de 1991. Por esta razón, la Defensoría del Pueblo de Ecuador no incluyó de forma directa a esta empresa en el caso estudiado. El bien jurídico de los waorani, el material genético, se entrega al Instituto Coriell de Estados Unidos en diciembre de 1991. Se puede deducir que proceden de la década de los 60. Lamentablemente, el territorio waorani fue considerado públicamente por el Gobierno anterior como la zona de prioridad para la explotación petrolera. Nos lo dijo el mismo el presidente, Rafael Correa (29-08-2012), cuando le presentamos el caso de demanda por la colecta inconsulta del ADN de Nacionalidad Waorani del Ecuador.

 

¿Cómo llega usted a tener conocimiento con el Caso Waorani y cuál ha sido su labor hasta hoy?

En 2005, cuando iniciaba mi investigación para realizar la propuesta de mis estudios doctorales, descubro que en el año 1996, los antropólogos brasileros de la Fundación Fiocruz informan de que encontraron en venta líneas celulares, identificadas como Linfocitos B, de los Pueblos Karitiana y Suruí de Brasil, entre los que se encontraban citados también los del Pueblo Waorani. Este material genético humano se encontraba depositado en el Repositorio del Instituto Coriell de Estados Unidos. Pusimos la denuncia ante la Defensoría del Pueblo de Ecuador el 19 de julio de 2010 y aportamos información para el dictamen, que se emitió entre mayo y junio del 2012, después de presionar junto a la Nacionalidad Waorani del Ecuador, lo que constituyó un hito para iniciar la defensa del Genoma de los Pueblos Indígenas de Ecuador. La propuesta Ley del Patrimonio Genocultural se encuentra parada en la actual Asamblea Nacional, dado que los momentos políticos siempre jugaron a favor de su no creación, dejando en la indefensión a los Pueblos y Nacionalidades de Ecuador. El último acto administrativo de mayo y junio del 2018 fue demandar una disculpa pública a la Defensoría del Pueblo por su responsabilidad en la inercia de la respuesta estatal a la creación del Código de Protección del Genoma de los Pueblos y Nacionalidades por parte del Ministerio de Salud Pública.

“La Procuradoría del Estado dejó prescribir el caso. Este acto se denunció como negligencia pero fracasó”

“Una investigación universitaria muestra situaciones similares en las nacionalidades ‘shuar’, ‘tsáchila’ o ‘Chachi”

 

Se supone que, para hallar las posibles resistencias a enfermedades de los waoranis, se les inoculaban diversos patógenos. ¿Qué enfermedades les inocularon? ¿Cuántas personas sufrieron estas pruebas? ¿Se conoce si hubo víctimas?

Kaplan (1980) cita que el más significativo aspecto de la historia médica de esta población fue una epidemia en la vecindad de Tiwaeno en 1968, presumiblemente polio, de lo cual resultaron 16 muertos y seis casos de parálisis permanente. María N, waorani que tuvo la secuela de la epidemia de polio, vive aún en la Amazonía de Ecuador según el reportaje de María Belén Arroyo de la revista Vistazo de septiembre de 2013. Llamamos la atención a la Fiscalía sobre este tipo de intervenciones pero, en reunión con el comisionado de la Fiscalía, Fidel Jaramillo Paz y Miño, requirió más datos científicos para probar intervención en seres humanos e impulsar la investigación del Estado. El reportaje de la periodista Arroyo fue una de las formas de promover la investigación científica que, tras el estudio de la SENESCYT-2012 y de los análisis de varios artículos científicos. Definió que sí hubo experimentación en seres humanos pero los argumentos en este orden debían ser científicamente probados. Nuestra posición ha sido la demanda de acciones en ese sentido pero la incapacidad del Estado y su mínima responsabilidad política le ha impedido actuar con el cumplimiento de reparar las acciones desarrolladas por equipos científicos en la Nacionalidad Waorani y otras de Ecuador.

 

¿Cuál es el papel y el grado de participación de las organizaciones waoranis como la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE) en todo el proceso?, ¿trabaja en coordinación con ellas?

La presencia de los líderes waoranis ha sido permanente desde que pusimos en su conocimiento el caso. Es decir, desde los años de demanda, de 2010 a 2012, hasta hoy. El trabajo siempre se ha desarrollado con la NAWE. La dirigencia del año 2012, liderada por Cawetipe Yeti, ha sido la que mayor impulso ha dado a la acción de la Defensoría. Posteriormente, Moi Enomenga promovió la demanda, conjuntamente con la Procuraduría General del Estado, de confirmar la presencia del material genómico en el Repositorio Genómico del Instituto Coriell. No progresó esta acción con el Estado porque el material genómica figura como propiedad del Instituto de Salud de Estado Unidos (INH, siglas en inglés). Después, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana del actual Gobierno, en mayo 30 de 2018, quedó encargado de promover ante las oficinas del Departamento Andino la respuesta para acceder al material genómico cuyo origen es la Nacionalidad Waorani del Ecuador. Hasta la fecha , no ha habido ninguna respuesta.

 

No es el primer caso de biopiratería del que se tiene constancia en la Amazonía ecuatoriana. ¿Cuáles más se han dado?

En la Investigación desarrollada en la Universidad Central del Ecuador, forman parte del mismo expediente del Caso NAWE situaciones similares presuntamente ocurridas en la Nacionalidad Shuar del Ecuador, la Nacionalidad Tsáchila, la Nacionalidad Chachi y el Pueblo Afroecuatoriano. Estos casos también merecen un seguimiento por parte de la Academia y del Estado.

 

Una vez que la Defensoría de Pueblo, a instancias suyas y de los propios waoranis, constató el caso de biopiratería que se produjo en el 91, el entonces presidente Rafael Correa reveló que su Gobierno estudiaba “los mejores mecanismos para llevar el caso ante tribunales internacionales”. ¿En qué punto está el proceso y cuál es la disposición del actual Ejecutivo?

El caso se llevó con ayuda del Consorcio Jurídico Foley Hoo, quienes definieron en mayo de 2017 que cualquier acción de Ecuador era inútil y se perdería el juicio. Se supo que la Procuraduría General del Estado dejó prescribir el juicio, porque desde el año 2012, en que se conoció públicamente, tenía un plazo de 3 años para la demanda judicial. Este acto fue demandado ante la Comisión de Participación Ciudadana y Control Social como una acto de negligencia, pero el caso no progresó, dado a que estaban actuando en derecho, pensando que la demanda judicial tendría cierta viabilidad si se presentaba como una demanda personal y no colectiva, según las leyes federales de Estados Unidos. El arte de la política ecuatoriana ha impedido este proceso legislativo y de Reparación a NAWE por la vulneración de sus derechos genoculturales, que es lo que finalmente exigiremos en la reunión del 8 de diciembre de 2018 junto a sus representantes

 

 

 

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