Elizabeth Durazno Ochoa

Elizabeth Durazno Ochoa

Mujer Defensora.

De la Comunidad de Río Blanco de la Parroquia Molleturo. De la Provincia de Azuay. Presidenta de la Organización Sinchi Warmi. Participante del Proyecto Warmi Muyu.

Se ha cumplido un año del 12 de octubre desde las movilizaciones indígenas y pueblos campesinos, quienes lucharon por un país mejor, mis palabras no son bonitas pero son reales, es el recuerdo de una jornada difícil de lucha.

Mis palabras no son bonitas pero son reales.

El gobierno y la ministra María Paula Romo no respetaron las decisiones de la gente, no respetaron los derechos de nuestros pueblos, de nuestros hermanos. Ella fue la que agredió a los compañeros ordenando a los militares que lanzaron bombas lacrimógenas caducadas, esa señora no tuvo corazón, no respetó niños, ancianos y jóvenes. Es ella quien debería estar presa, quien debería estar pagando todos los asesinatos que se causaron por su culpa.

Hemos tenido que estar en el corre corre de un lado a otro, por ayudar a los hermanos de las ciudades y del campo, quienes luchaban por un bienestar de todos.

En Octubre de 2019 se ha luchado, fue una lucha muy dura, tuvimos que perder muchas vidas, hemos tenido que estar en el corre corre de un lado a otro, por ayudar a los hermanos de las ciudades y del campo, quienes luchaban por un bienestar de todos.

En Molleturo hubo una muerte también, el compañero Raúl Chilpe, un joven que fue atropellado por una camioneta y la María Paula Romo dijo que fue un accidente, pero no lo fue, ese fue un ataque. Por lo tanto, nosotros no tenemos una tranquilidad, no es un festejo, es más bien un luto por los compañeros que se nos fueron, pero seguimos en pie de lucha, en adelante no vamos a permitir que nos sigan pisoteando.

Nosotras estábamos ahí, poniendo el cuerpo.

En aquellos tiempos de la lucha del paro nacional se tuvieron que gestionar alimentos para los compañeros que tenían vigilia durante todo el día y las noches, nosotras estábamos ahí, poniendo el cuerpo; pero también fuimos atacados por los militares, ellos no respetaban a nadie, siguieron atacando donde nosotros estábamos. También hubo amenazas de que iban a tirar una bomba en Molleturo.  Mientras que la gente estaba en la lucha no había periodistas que nos apoyen, y era difícil, tocaba movilizarse con los compas de Molleturo a Cuenca para hablar con el gobernador, pero él cerró todas las puertas y no nos permitió ingresar. Ahí toco, entre estudiantes universitarios, hacer un esfuerzo para apoyar la movilización a los compañeros que fueron a la ciudad en vano.

(…) seguimos teniendo en nuestra memoria a los hermanos indígenas a nuestros hermanos campesinos.

También veíamos como en Quito nuestros compañeros daban su cuerpo, su lucha por todo nuestro país; en general hubo un derrame de sangre terrible que nosotros no tenemos unos bonitos recuerdos, seguimos teniendo en nuestra memoria a los hermanos indígenas a nuestros hermanos campesinos.

Exigimos justicia para nuestros hermanos que están procesados y que están presos injustamente. (…)
Exigimos justicia por nuestros hermanos fallecidos.

Exigimos justicia para nuestros hermanos que están procesados y que están presos injustamente. Nosotros tenemos un compañero de Molleturo llamado Víctor Guallas, quien fue detenido injustamente y está pagando una pena por algo que no cometió, el compañero tiene varios hijos y su familia está sufriendo pues no tienen la fuente de subsistencia.

Exigimos justicia por nuestros hermanos fallecidos.

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