Huaira Tatiana Vargas Santi

Huaira Tatiana Vargas Santi

Del Pueblo de Pastaza – Puyo.

De la comunidad Shaimi de la nacionalidad Achuar.

Soy Tatiana, mujer indígena de la amazonia de la comunidad Achuar Shaimi.

Este octubre me llevó a revivir lo ocurrido el año pasado durante el levantamiento indígena. 

Vivo hace alrededor de 3 años en la ciudad de Quito y más o menos conozco cómo funciona la dinámica en la capital. El año pasado mi preocupación y mi angustia era por mi gente, que habían salido del interior de la selva para movilizarse, salían desprotegidos desde lo profundo de las comunidades a la gran ciudad, ya sea al puyo mismo o a la capital.

Salían desprotegidos desde lo profundo de las comunidades a la gran ciudad

Yo solía preguntarme si todos se encontraban bien o si alguien se había perdido. Por eso me involucré y participé durante la jornada de resistencia. 

Tenía ganas de estar en la calle con el resto de compañeros y compañeras, pero estaba sola con mis 2 hijas

Claro que me sentía mal al no poder acompañarles físicamente en la lucha, si tenía ganas de estar en la calle con el resto de compañeros y compañeras, pero estaba sola con mis 2 hijas, una de 7 años y otra de 6 meses de nacida, y no tenía con quien dejarlas, llevarlas al centro de la protesta no era una opción para mí. Por tal motivo no pude estar presente de manera directa, pero sí hice mi parte, trate de ayudar desde casa, tome el teléfono y estaba todo el día comunicándome con las personas responsables para ver cómo podía ayudar. 

Me encargué de desmentir las falsas noticias que salían en las redes sociales

Estaba en constante comunicación con algunas fuentes que se encontraban en el lugar de los hechos 

Me encargue de desmentir las falsas noticias que salían en las redes sociales, localizando a la persona que lo había publicado, pidiéndoles, de la manera más respetuosa, que retirara la publicación, porque era falso y estaba generando confusión. Por ejemplo, paso que colocaban fotos de un compañero indígena de nuestra nacionalidad y decían que había fallecido durante los enfrentamientos, y eso era falso. Noticias que circulaban y llegaban a la ciudad de puyo donde los familiares y hermanos de la nacionalidad se preocupaban, se desesperaban y les hacía salirse de su control. Yo estaba en constante comunicación con algunas fuentes que se encontraban en el lugar de los hechos, uno de ellos era mi primo quien me mantenía informada de la situación y el estado de nuestra gente.

Parientes de mi comunidad (…) estaban durmiendo bajo el edificio de BanEcuador con cartones, eso me rompió el corazón (…) eran las 03 am y me puse a llamar a mis amistades en puyo para  pedirles que me ayudarán con cobijas, ropa y alimentación.

Otro lugar desde el que me tocó estar fue en la gestión y operación de donaciones. Uno de los primeros días de la movilización me llamó mi padre a decirme que en puyo habían salido parientes de mi comunidad, mujeres con bebés en brazos, niños, jóvenes y adultos mayores quienes, por obvias razones, no tenían donde dormir, ni pasar la noche; entonces, estaban durmiendo bajo el edificio de BanEcuador con cartones, esto me rompió el corazón, al saber esto me llevó a botar lágrimas de coraje y dolor, entonces recuerdo que estaba despierta hasta altas horas de la madrugada, eran las 3 am y me puse a llamar a mis amistades en puyo para pedirles que me ayudarán con cobijas, ropa y alimentación para mis parientes. 

Solíamos salir todos los vecinos a la terraza a golpear ollas durante los cacerolazos, era la manera de estar presente con el sonido, con el cuerpo 

Gracias a dios tuve ayuda y, lo más importante es qué a mis amistades no les importo la hora que les molestaba y me decían no te preocupes ya organizamos un grupo para apoyarles. De esta manera fueron sumando más grupos de ayuda, con el apoyo de mi familia y amistades; esto me hizo sentir más fuerte y que, a pesar de que ellos, no estaban en el lugar de los hechos también estaban preocupados y atentos a las noticias, y que desde el lugar de donde se encontraban también luchaban. 

Aquí en quito también armamos grupos de apoyo con los vecinos del barrio de la morita quienes me colaboraban con alimentación, pan y frutas que se llevaban a repartir en el parque el arbolito. 

Durante las noches recuerdo que solíamos salir todos los vecinos a la terraza a golpear ollas durante los cacerolazos, era la manera de estar presente con el sonido, con el cuerpo. Esos momentos eran parte de las escenas de presencia que podíamos tener con mis hijas: la mayor salía con su bandera blanca. Tuvimos momentos de compartir con ella para explicarle de que se trataba el paro y porque la gente estaba así, a veces me pedía que dejara el celular a un lado para estar con ella. Eran los momentos en que tenía que abrazarlas y estar presente en mi casa para cuidarlas, eran las que más me necesitaban.

Esta es mi experiencia, la que me llevó a entender el levantamiento como una lucha social de los indígenas que integra a todo el país, mucha gente se fue sumando a la lucha en las calles y en las casas, desde diferentes lugares. 

Yo siento que, si bien no pude participar desde la calle con la presencia, si pude apoyar desde un lugar diferente, desde la comunicación, desde la gestión y desde los cacerolazos, el protagonismo de los jóvenes y madres con niños luchando por un mejor futuro, para ser escuchados y respetados sus derechos.

Yo lucho por mejorar el futuro de mis hijas.

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