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¿Quiénes somos?

Saramanta Warmikuna = Mujeres hijas del maíz

Dadoras de luz. Custodias de la memoria colectiva y la vida en la agricultura, la diversidad y la multiplicidad de las semillas.

Hijas de la Madre Tierra. Hermanas defensoras de la naturaleza, la vida y la sabiduría de sus pueblos.

Defensoras de los territorios que nos vieron nacer. Dadoras de luz. Custodias de la memoria colectiva y las formas de respetar la naturaleza, la diversidad y la multiplicidad de las semillas.

Hijas de la Madre Tierra. Hermanas defensoras de la naturaleza, la vida y la sabiduría de los pueblos.

¿Quiénes lo conforman?

Somos mujeres sabias conocedoras de la realidad política, social y económica de todo el país. Ya muchos años llevamos enfrentando a los poderes de las empresas, de los gobiernos, a policías y militares. No hemos callado y no callaremos.

Somos mujeres que desde hace décadas venimos luchando por la vida y la justicia social de nuestros pueblos y comunidades, siempre organizadas en diversos espacios y actualmente articuladas en Saramanta, cuyo espacio nos permite intercambiar experiencias, delimitar estrategias conjuntas y encontrarnos humanamente en nuestros deseos de un mundo mejor.

La sabiduría de las plantas ancestrales está en nuestras venas y corre por dentro de nuestros hogares y caminos vecinales. Las plantas nos acompañan cada mañana. En la Amazonía la guayusa, el chiricaspi, la puñui panga, el ayawasca, en la Sierra la chikirawa, la ortiga, la borraja y en la Costa la brisa de mar, el caldo de bacalao, la savila y el jengibre.

Crecimos junto a la farmacia de nuestra madre tierra, aprendimos de nuestras madres y abuelas cómo prepararlas para curarnos y curar a nuestros seres queridos.

Ahora a través de la articulación Saramanta Warmikuna ponemos a disposición remedios y recetas que nos hacen ser sanadoras.

El arte en nuestras comunidades es parte de la vida cotidiana: hacemos hermosas mocahuas, collares de mullos y demás objetos que son parte de nuestra identidad y nuestra cultura, la que aprendimos escuchando y viendo a mayores hacerlo para tomar la chicha y traer las cosechas.

En la actualidad estas artes son valoradas por propios y extraños y estamos dispuestas a intercambiarlas para hacer conocer nuestra cultura y tener una fuente de ingreso para nuestras familias.

Con el arduo trabajo e historia de lucha que tenemos hemos conseguido grandes victorias y tenemos una voz que grita fuerte una pisada que deja huella.

Con el apoyo de algunas organizaciones aliadas hemos mantenido reuniones con personas muy influyentes y de alto renombre a nivel nacional e internacional, tomadores de decisiones que presionan al estado ecuatoriano para evitar que continúe la masacre de nuestros territorios.

Nuestro amor es inagotable y seguiremos resistiendo, así, poderosas como somos.