Sisa Sañi Chacha Yazuma

Sisa Sañi Chacha Yazuma

Mujer joven activista

Del Pueblo Wuaranka de Bolívar-guaranda 

De la Comunidad El Castillo

Dirigente de Acatar y Comunicación de la Federación de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Bolívar -Runakunapak Rikcharimuy (FECAB-BRUNARI), de la Provincia de Bolívar.

No fue una convocatoria hecha por la CONAIE, ni desde la organización provincial, sino desde las bases mismas fue que salieron.

Aquí en Bolívar iniciamos los plantones unos días antes de la movilización a Quito, pero fue más como una voz de aliento por lo que los compañeros en Quito ya se estaban manifestando; salieron los transportistas y los estudiantes primero, creo que fueron los días jueves y viernes, y las bases se auto-convocaron. No fue una convocatoria hecha por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), ni desde la organización provincial, sino desde las bases mismas fue que salieron.

Me mandaron como dirigente responsable con el vicepresidente de la organización, yo viaje el martes a la madrugada y así se fueron sumando los compañeros que venían. Mi delegación era de 200 personas más o menos. En Quito nos supieron atender, nos dieron el hospedaje, alimentación y después de eso ya empezaron las marchas y como ya estábamos listos salimos a las protestas y demás. Para mí fue una experiencia única porque soy relajista, porque jamás había estado en un paro nacional, siempre fui a las marchas de la escuela.

Para mí fue una experiencia única porque soy relajista, pero jamás había estado en un paro nacional, siempre fui a las marchas de la escuela.

Yo estaba muy pendiente de los compañeros, pidiendo que no se separen.  El grupo que fue a mi cargo regresó sano y salvo.

Y a pesar de ser joven dirigente esperaba ganarme el respeto de los compañeros, sin embargo, se me complicó mucho porque había compañeros jóvenes que decían ir ahí al frente solos y sin ningún respaldo; yo estaba muy pendiente de los compañeros, pidiendo que no se separen. El grupo que fue a mi cargo regresó sano y salvo, a excepción de unos compas de Bolivar que no fueron organizados, que llegaron a Quito y el día que quemaron la contraloría cayeron presos.

Nos reunimos con los dirigentes nacionales, había compañeros que no querían el diálogo porque el estado nunca nos toma en cuenta y siempre nos utiliza con discursos baratos o solo nos utiliza como una pantalla política. Nosotros pensamos que Lennin era apto para el cargo de presidente ya que al inicio nos dio a entender que trabajaría junto al pueblo, pero eso poco a poco fue cambiando y nos dimos cuenta de que solamente era un gobernador que buscaba enriquecerse, y por estas razones el pueblo ecuatoriano ya cansado de tantos atropellos a los derechos humanos fuimos al paro.

El día miércoles fuimos al paro, yo recuerdo que fuimos a la asamblea y que nos encerraron en el congreso.  Ese día yo estaba al frente, fuimos casi todas mujeres.

El día miércoles yo recuerdo que fuimos a la asamblea y que nos encerraron en el congreso. Ese día yo estaba al frente, fuimos casi todas mujeres, estuvimos con Viviana Tambaco, con la compañera Luiza Lozano, Norma Baya y Patricia al frente gritando consignas, levantamos una Wipala y ahí fue cuando nos encerraron, fue una forma de buscar debilitarnos, porque obviamente lideramos ese día. Ingresamos a las puertas de la asamblea y ahí nos quedamos un rato.

Vi a toda la gente que bajaba corriendo, parecía un derrumbe,  no se respetaba nada, ni niños, ni ancianos, ni nada.  Esa parte fue la más horrible: ver cómo nuestra gente fue encerrada. 

Yo suelo ser media bruja y me daba sueño y hambre, así que fui a buscar comida en el puesto del parque; cuando estaba tranquila en la fila contra la comida, vi a toda la gente que bajaba corriendo, parecía un derrumbe, no se respetaba nada, ni niños, ni ancianos, ni nada. Esa parte fue la más horrible: ver cómo nuestra gente fue encerrada.

Fue una falta de humanidad de parte de nuestros solados, es fácil obedecer al gobierno, pero nosotros salimos a defender los derechos de todos. 

A mi criterio fue una falta de humanidad de parte de nuestros soldados, es fácil obedecer al gobierno, pero nosotros salimos a defender los derechos de todos, no vemos quien es blanco, negro, no estamos viendo ninguna clase social, estamos defendiendo los derechos de todas y todos.

Al momento en que Jaime hablo y la compañera Miriam Cisneros, removió la conciencia y el presidente dio el brazo a torcer para que se creara una nueva ley.

Después para el diálogo, estaba a la cabeza nuestro vicepresidente, conjuntamente con la dirigente Josefina Tualombo su esposo y mi persona. Teníamos que asumir el rol de dirigentes y mantenernos en todo momento junto a él, ya que ese día fue muy importante pues era el día del diálogo; ya para ese entonces todos nuestros compañeros de Bolívar, que se encontraban divididos en la Universidad Central y en la Universidad Salesciana, pudimos reunirnos en la mañana en la Universidad Central para pensar la estrategia provincial, también estuvo el compañero dirigente de juventudes. Al llegar estaban conversando los compañeros de otras provincias, cuando los militares nos subieron a dos buses y nosotros preguntándonos: “¿qué? ¿a dónde nos están llevando? si vamos al diálogo”. Llegaron varios compañeros de otras organizaciones y fuimos con ellos, luego solo algunos fueron al diálogo y fueron quienes salieron en la prensa. Ellos son los que representan en los medios de comunicación.

Esa noche en la asamblea, en el Arbolito, ya era una fiesta (…) Sin embargo, para mí, que estuve en el dialogo era indignante ver que, a pesar de todo, al presidente le importaba poco lo que en verdad pasamos ahí.  

Al momento en que Jaime hablo y la compañera Miriam Cisneros, removió la conciencia y el presidente dio el brazo a torcer para que se creara una nueva ley; fue un momento muy emocionante, qué pese a dejar en claro que se había bajado el decreto, daba la sensación de que iban a querer hacer otra ley, que podría ser igual o peor. Después ya nos vinimos y esa noche en la asamblea, en el Arbolito, ya era una fiesta porque todos celebraron que sí, que lo logramos y todo eso ese día fue algo lindo. Sin embargo, para mí que estuve en el diálogo no fue tanto, porque al estar ahí era indignante ver que, a pesar de todo, al presidente le importaba poco lo que en verdad pasamos ahí. 

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