Yolanda Reyes

Yolanda Reyes

Mujer Defensora

De la Ciudad de Loja 

En las jornadas de octubre 2019 tuve la oportunidad de estar aquí en Loja y reconocernos y volvernos a encontrar con los compañeros de lucha. 

Pudimos participar de toda esa emoción, de toda esa alegría, de todos esos sustos, de esas carreras.

Estuvimos presentes en todas las movilizaciones tomándonos las calles, fueron movilizaciones multitudinarias para Loja que es una ciudad pequeña. 

Nos encontramos, por ejemplo, con los compañeros de Saraguro, de la Red Agroecológica, entre otros.  Pudimos participar de toda esa emoción, de toda esa alegría, de todos esos sustos, de esas carreras.

Ya en la concentración del parque San Sebastián, que fue multitudinaria, nos encontramos con unos compañeros anarquistas que hay aquí en Loja, a quienes admiro porque son muy buenos políticos, y participamos dando unas cuantas vueltas por toda la ciudad, íbamos por los lugares que estaba prohibido y por ahí pasábamos. 

Acompañamos a los compañeros de Saraguro de todas las comunidades ancestrales y los campesinos de aquí que salían rumbo a Quito para unirse a la gran movilización.

Tuvimos la oportunidad de estar presentes en todas las  intervenciones del parque San Sebastián, pero no pudimos hablar porque había mucha gente que quería intervenir; si estuvimos con esa vigilancia que tenía que darse para no permitir que los infiltrados hicieran desorden. Sin embargo, un compañero de Saraguro, muy joven, se dejó convencer y empezó a querer hacer relajo en el centro de tanta gente que participaba, pero como había ese proceso de vigilancia de todos fue descubierto enseguida.

Allí tuve la oportunidad de presenciar un proceso de justicia indígena, ya que dentro de toda la movilización y organización había un grupo de seguridad que tenía que estar vigilante de este tipo de situaciones, y también era parte el grupo de compañeros con el que estaba. La verdad que no es como satanizan a la gente de la ciudad, sino que fue un ritual muy bonito, claro que, con severidad, y al final el muchacho se arrepintió y se unió a nuestro grupo. Luego acompañamos a los compañeros de Saraguro de todas las comunidades ancestrales y los campesinos que salían rumbo a Quito para unirse a la gran movilización.

Desde las redes sociales también estuvimos apoyando con mis hijas y con mi familia, participando activamente para aclarar a la gente que estaba equivocada y criticaba.

Desde las redes sociales también estuvimos apoyando con mis hijas y con mi familia, participando activamente para aclarar a la gente que estaba equivocada y criticaba.  Les aclarábamos que, si no fuera por el trabajo de los pueblos, de nacionalidades indígenas, de campesinos, y de todos lo que producimos la tierra, no llegaría la comida a sus casas. También apoyamos con una botellita de agua, con un pancito a los compas que estaban caminando hacia Quito para la gran movilización nacional. 

Eso es lo que puedo compartir, un gran abrazo de lucha, de protesta y de amor para la madre naturaleza.

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