Un torbellino de emociones y resistencias laten en el Ecuador. Los días y la gente se levantan de esperanza, con el sonido de los pasos de la marcha de los pueblos, de la marcha por el agua, por la tierra y por la dignidad. Se oyen palabras de vida. Y se sueña con que otro mundo es posible, mientras se hace el camino.
Ecuador es el primer país que reconoce en su constitución los derechos de la naturaleza, el derecho humano al agua, a la soberanía alimentaria, los derechos de sus pueblos ancestrales.
Sin embargo el movimiento indígena y las organizaciones sociales vienen desde el sur del país, alzando la voz contra las nuevas colonizaciones, que esta vez disfrazadas de empresas chinas, han decidido agujerear la tierra, en la primera mina a cielo abierto del país, para extraer poder, y seguir violentando sin límite, a la tierra y a sus pueblos. Ha sido necesaria una convocatoria nacional en defensa del agua y por la vida, para evitar la implementación del modelo extractivista.


