En el corazón de la Amazonía, donde la selva late con fuerza,
se alza un digno clamor, un grito de resistencia.
Los pueblos ancestrales, guardianes de la biodiversidad,
exigen respeto y protección para la vida y libertad.
«Nuestro territorio es nuestra decisión, Y no está de venta»,
Que resuene con firmeza, de aquí hasta la meseta
Costa, Sierra y Oriente, con Galápagos a cuesta
Enarbolan y unen fuerzas para hacer frente a la violencia.
Las Niñas de la Selva nos enseñan el camino
lideresas que denuncian la avaricia y la injusticia.
Por los 4 de las Malvinas, que desaparecieron los milicos
Continuaremos luchando, sin reparo ni descanso.
Es tiempo de Renacer con la energía de Luna Llena
Y juntas poder vencer al lobo que viste de oveja
Que explota sin piedad la naturaleza y los territorios
Gobierno despiadado y vendido, que quiere al pueblo oprimido.
En este Nuevo Año, aunque el corazón esté herido,
pero con la esperanza intacta, como flor de urbe
abriremos más calzadas que acorten barricadas
para continuar resilientes y por nuestras luchas hermanadas.
¡No olvidamos! ¡No perdonamos! ¡Pero Seguimos adelante!
Por nuestros hermanos y hermanas caídos, en el paro nacional.
Que por siempre recordaremos y su sacrificio será bandera
De la valentía y el coraje por Defender la Vida y la Dignidad.
Juntas marcamos la diferencia
Organizadas somos simplemente más
Corazón de Mujer, dadoras de Vida
Parimos Sueños de Libertad.
Y con nuestros rezos y cantos vibramos en equidad
Viajamos en los tiempos, evadimos fronteras
Tejiendo redes, tejemos sabiduría, consolidando la solidaridad
Para repartirla por los corazones, como Brisa de Mar.
Voces de dolor. Voces de resistencia. Voces fortalecidas.
Voces que ya no callan. Voces que cantan y encantan.
La Vida es el valor supremo en todas sus instancias
No tiene precio, ni dueño, y busca expresarse sin venganzas.
Y a Nuestra Sagrada Madre, pedimos por siempre el perdón
A las y los perseguidos y amenazados, les ofrecemos apoyo y sanación.
Y a la sociedad llamamos a vivir con coherencia por un futuro mejor
Para que nunca más caigan inocentes sin razón.
Queremos danzar, y al bosque cantar,
decir amorfinos, y los mares surcar
Tomar de la mano el mundo y las montañas trepar,
pintarnos de arcoíris, duendes y seres más.
Y en las estrellas mirar, el insondable futuro que imaginamos
Para Vivir a plenitud la igualdad de las razas y las especies sin vulnerar.
los derechos humanos y de la naturaleza garantizar.
A la conciencia y a la acción llamar,
para proteger la vida, la tierra y la dignidad.
Por Un Nuevo Año.
Hilando Comunidad
Saramantas Warmicuna
Hijas de la Tierra en libertad.
Saramanta Warmikuna
Mujeres hijas del maíz
Nosotras como hijas de la Alpamama, hemos
crecido con el maíz que ha ayudado a crecer de
generación en generación a la humanidad, y es
la base fundamental de la alimentación en el
mundo, por eso nos sentimos identificadas,
porque es la expresión de la vida.
Saramanta es un tejido al que convergen mujeres
de los diversos sectores que nos sentimos
identificadas en la lucha por la defensa de nuestros
derechos como mujeres y por ende también
de la Alpamama, del agua, de los alimentos.
Saramanta inicia su tejido el 8 de marzo del
2012, en Quito, que también es un día de conmemoración
de las mujeres luchadoras del
mundo, unimos nuestros pensamiento, nuestros
sueños nuestras voces.
Nos hacemos presentes convocando a mujeres
diversas que podemos hacer fuerza, defendiendo
las selvas, los páramos, las fuentes de nuestra
vida como es el agua, la identidad, la cultura
para que las nuevas generaciones sientan
garantizada su vida.
Dadoras de luz. Custodias de la memoria colectiva
y la vida en la agricultura, la diversidad y la
multiplicidad de las semillas.
Hijas de la Madre Tierra. Hermanas defensoras de
la naturaleza, la vida y la sabiduría de sus pueblos.
Defensoras de los territorios que nos vieron
nacer. Dadoras de luz. Custodias de la memoria
colectiva y las formas de respetar la naturaleza,
la diversidad y la multiplicidad de las semillas.
Saramanta Warmikuna
Mujeres hijas del maíz
Nosotras como hijas de la Alpamama, hemos
crecido con el maíz que ha ayudado a crecer de
generación en generación a la humanidad, y es
la base fundamental de la alimentación en el
mundo, por eso nos sentimos identificadas,
porque es la expresión de la vida.
Saramanta es un tejido al que convergen mujeres
de los diversos sectores que nos sentimos
identificadas en la lucha por la defensa de nuestros
derechos como mujeres y por ende también
de la Alpamama, del agua, de los alimentos.
Saramanta inicia su tejido el 8 de marzo del
2012, en Quito, que también es un día de conmemoración
de las mujeres luchadoras del
mundo, unimos nuestros pensamiento, nuestros
sueños nuestras voces.
Nos hacemos presentes convocando a mujeres
diversas que podemos hacer fuerza, defendiendo
las selvas, los páramos, las fuentes de nuestra
vida como es el agua, la identidad, la cultura
para que las nuevas generaciones sientan
garantizada su vida.
Dadoras de luz. Custodias de la memoria colectiva
y la vida en la agricultura, la diversidad y la
multiplicidad de las semillas.
Hijas de la Madre Tierra. Hermanas defensoras de
la naturaleza, la vida y la sabiduría de sus pueblos.
Defensoras de los territorios que nos vieron
nacer. Dadoras de luz. Custodias de la memoria
colectiva y las formas de respetar la naturaleza,
la diversidad y la multiplicidad de las semillas.
Saramanta Warmikuna
Mujeres hijas del maíz
Nosotras como hijas de la Alpamama, hemos
crecido con el maíz que ha ayudado a crecer de
generación en generación a la humanidad, y es
la base fundamental de la alimentación en el
mundo, por eso nos sentimos identificadas,
porque es la expresión de la vida.
Saramanta es un tejido al que convergen mujeres
de los diversos sectores que nos sentimos
identificadas en la lucha por la defensa de nuestros
derechos como mujeres y por ende también
de la Alpamama, del agua, de los alimentos.
Saramanta inicia su tejido el 8 de marzo del
2012, en Quito, que también es un día de conmemoración
de las mujeres luchadoras del
mundo, unimos nuestros pensamiento, nuestros
sueños nuestras voces.
Nos hacemos presentes convocando a mujeres
diversas que podemos hacer fuerza, defendiendo
las selvas, los páramos, las fuentes de nuestra
vida como es el agua, la identidad, la cultura
para que las nuevas generaciones sientan
garantizada su vida.
Dadoras de luz. Custodias de la memoria colectiva
y la vida en la agricultura, la diversidad y la
multiplicidad de las semillas.
Hijas de la Madre Tierra. Hermanas defensoras de
la naturaleza, la vida y la sabiduría de sus pueblos.
Defensoras de los territorios que nos vieron
nacer. Dadoras de luz. Custodias de la memoria
colectiva y las formas de respetar la naturaleza,
la diversidad y la multiplicidad de las semillas.
Saramanta Warmikuna ¨Mujeres Hijas del Maíz¨
Nosotras como hijas de la Alpamama, hemos crecido con el maíz que ha ayudado a crecer de generación en generación a la humanidad, y es la base fundamental de la alimentación en el mundo, por eso nos sentimos identificadas, porque es la expresión de la vida.
Saramanta es un tejido al que convergen mujeres de los diversos sectores que nos sentimos identificadas en la lucha por la defensa de nuestros derechos como mujeres y por ende también de la Alpamama, del agua, de los alimentos.
Saramanta inicia su tejido el 8 de marzo del 2012, en Quito, que también es un día de conmemoración de las mujeres luchadoras del mundo, unimos nuestros pensamiento, nuestros sueños nuestras voces.
Nos hacemos presentes convocando a mujeres diversas que podemos hacer fuerza, defendiendo las selvas, los páramos, las fuentes de nuestra vida como es el agua, la identidad, la cultura para que las nuevas generaciones sientan garantizada su vida.
Dadoras de luz. Custodias de la memoria colectiva y la vida en la agricultura, la diversidad y la multiplicidad de las semillas.
Hijas de la Madre Tierra. Hermanas defensoras de la naturaleza, la vida y la sabiduría de sus pueblos.
Defensoras de los territorios que nos vieron nacer. Dadoras de luz. Custodias de la memoria colectiva y las formas de respetar la naturaleza, la diversidad y la multiplicidad de las semillas.
Calendario 2026

E N E R O
SOMOS MUJERES DE SUCUMBÍOS Y ORELLANA DE RAÍCES PROFUNDAS Y RAMAS QUE SE DESPLIEGAN AL CIELO
En la región norte de la Amazonía ecuatoriana, nuestras venas son ríos que serpentean entre grandes bosques donde la vida alguna vez floreció sin restricciones. Aquí, enfrentamos la devastación del extractivismo petrolero, una herida que sangra en nuestro territorio y en nuestra gente.
Este es un lugar de riqueza ancestral, hogar de las nacionalidades Kichwa, Shuar, Siona, Secoya, Huaorani y pueblos mestizos pueblos que han cuidado estas tierras, pero el sistema ha hecho de nuestras comunas, una de la más empobrecidas del país, donde el petróleo no ha traído desarrollo, sino contaminación, los derrames han envenenado nuestras aguas, nuestros peces, y los frutos de nuestras cosechas.
Vivir aquí significa enfrentar constantes amenazas, ver a líderes perseguidos y comunidades vulneradas.
Nos trajeron la enfermedad del dinero, la vida de las carencias, en donde existe pérdida, pero no dejamos de soñar con la dignidad que merecemos: aire limpio, agua pura, y una tierra que pueda alimentar a nuestras familias.
A través de nuestras raíces fortalecemos nuestra resistencia. Como un gran árbol, nuestro espacio de lucha es la base sólida desde donde nos extendemos, replicando ideas, cultivando esperanza, y construyendo un futuro diferente. Nuestra lucha es también por la memoria. Luchamos porque creemos que otro futuro es posible.

FEBRERO
POR LA VIDA, POR LA SELVA, POR NUESTRAS HIJAS Y NIETAS: RESISTIMOS Y SEGUIREMOS RESISTIENDO, PORQUE SOMOS GUARDIANAS DE LO SAGRADO
Somos las mujeres conga (Yuturi Warmi), guardianas del territorio, defensoras de la vida y la dignidad. En la región de Napo, donde el verde de la selva se mezcla con las voces de nuestros ancestros, vivimos y resistimos. Somos Kichwas, hijas de esta tierra en donde, de generación en generación, aprendemos nuestras raices, costumbres y creencias.
La minería ha intentado entrar pero nosotras, las Yuruti Warmi, estamos al frente, lanza en mano con el espíritu de lucha que heredamos de nuestros abuelos. Aprendimos a levantarnos antes del amanecer, a tomar guayusa y escuchar la palabra de los mayores. Saber agradecer los frutos que nos regala la selva: yuca, cacao, chonta, guava, naranja, plátano; que son nuestro hogar y semillas que nos dan vida. Hemos aprendido a revivir a nuestros ancestros en el rostro, nos pintamos de rojo y negro como símbolo de resistencia al grito silencioso de lucha y unidad.
Nuestra organización, la Guardia Indígena de Napo, es un bastón de protección, controlamos nuestras entradas, espacios y no permitimos que personas no autorizadas contaminen nuestra comunidad con combustibles o intenciones dañinas.
Hemos transformado el rol de las mujeres, antes invisibles, en el corazón de la resistencia. La mujer conga no solo cosecha los frutos de la tierra; también siembra fuerza, dignidad y libertad.

M A R Z O
TIERRA CULTURA Y LIBERTAD
Nuestra lucha por los derechos de los pueblos indígenas ha sido inquebrantable durante más de 50 años. Desde el inicio, nos unimos para defender nuestra identidad, territorio y liberación bajo el lema: “Tierra, cultura y libertad”. Para nosotros, la cultura no es folklore; es nuestro idioma, costumbres y visión del mundo. Hemos abierto caminos hacia la igualdad de género y formado nuevas generaciones en esta lucha.
Nuestro recorrido comenzó con la recuperación de tierras de las haciendas y evolucionó hacia una cosmovisión que afirma nuestra identidad como pueblos originarios y nacionalidades indígenas. Desafiamos la visión occidental que intentó borrar nuestra historia y reafirmamos nuestra organización, territorio, lenguaje e identidad.
En el camino hacia la gobernabilidad y la autodeterminación, hemos sostenido la unidad en la diversidad. Esta visión ha generado alianzas que afirman a nuestro país como multinacional e intercultural. Para nosotros, la territorialidad es un reconocimiento integral de nuestro contexto y nuestra identidad.
El tiempo y el espacio los entendemos a través de nuestro idioma y cosmovisión. En kichwa, “pacha” significa un espacio-tiempo único, y “Pachamama” es el universo mismo. Nuestro calendario, basado en el movimiento del sol, el sol es el eje de nuestras celebraciones y visión del mundo. Cada ciclo, danza y siembra es un acto de resistencia y afirmación. Nuestro calendario y ceremonias son herramientas para reivindicar nuestra identidad y desafiar los intentos de invisibilización. En nuestra cosmovisión, el universo se descubre en la tierra y en cada paso hacia un futuro de unidad y autodeterminación.

A B R I L
SOMOS GUARDIANES DE LA SELVA, SEMBRAMOS VIDA Y DEFENDEMOS EL FUTURO
En el corazón del Puyo, donde los ríos cantan y la selva respira, resistimos. Por más de 40 años hemos protegido este territorio, enfrentando el extractivismo que amenaza con llevarse todo, destruirlo todo. Somos Kichwas, hijos de esta tierra, y nuestra lucha está en cada semilla sembrada, cada artesanía creada y cada hectárea de chacra cultivada.
En Teresamama, vivimos de lo que la selva nos ofrece: plátano, yuca, papaya, piña y los frutos de nuestra creatividad. Hacemos collares, manillas, cerámica y mocahuas, arte que no solo alimenta nuestras familias, sino también nuestra conexión con la tierra. Aquí, nuestra huerta es vida, y la selva es más que un paisaje: es sustento, cultura y resistencia.
«El sistema no nos representa; la selva sí.»
La lucha contra las petroleras que sangran nuestras tierras, no ha sido fácil, pero juntas hemos logrado proteger este territorio sagrado. Nuestro trabajo territorial no solo resiste el daño, sino que siembra alternativas. Queremos agricultura sustentable, mercados justos para nuestras artesanías y, sobre todo, que nuestras juventudes no olviden de dónde vienen.
En nuestra cosmovisión, cada acción importa. Lo que sembramos, cosechamos, y lo que defendemos, sostiene a las generaciones que vendrán.
No somos solo habitantes de la selva; somos sus cuidadores y guardianes y mientras tengamos fuerza en las manos y amor por nuestra tierra, seguiremos sembrando, creando y resistiendo.

M A Y O
SOMOS MUEJERES DE BARRO, ARENA Y SAL NOS CURAMOS DEL AGUA DE MAR
Nacimos en la Casa de Peces, donde las olas abrazan nuestras raíces cholas y montubias. Manta, la tierra que nos vio crecer era un lugar de abundancia y vida, había ceibos inmensos que guardaban los espíritus de quienes partieron; algarrobos generosos con su sombra, murmuyos que resistían al viento y un mar que era alimento, medicina y madre.
Hoy, esa tierra y ese mar llevan cicatrices profundas. La pesca industrial ha devastado el océano, llevando consigo no solo peces y corales, sino también parte de nuestra esperanza. Las mantarrayas, los pepinos de mar, los spondylus y los bagres, todos ellos desaparecieron al igual que el canto de los monos y el rugir de los tigrillos en el bosque. Y sin embargo, aquí seguimos, luchando por nuestra casa







